En una charla que promete ser reveladora, el psicólogo Víctor Amat, conocido como el troyano de la autoayuda, se prepara para presentar su último libro, Las 10 leyes para ser jodidamente irresistible, este jueves en la librería Drac Màgic de Palma. En él, comparte sus secretos sobre cómo mejorar nuestro poder de persuasión en un mundo donde, a menudo, los menos talentosos son los que más éxito cosechan.
Aprendiendo de los narcisistas y psicópatas
Amat nos invita a reflexionar: ¿por qué es esencial ser irresistibles? Porque hoy en día parece que hay personas con éxito cuya única habilidad es mostrar sus plumas de pavo real. “Los narcisistas saben lo que le duele a los demás y lo usan a su favor”, explica Amat. Pero su deseo es claro: enseñar a escuchar y ayudar a quienes sufren.
A lo largo de la conversación, también toca un tema delicado: los psicópatas. “De ellos podemos aprender que nunca abandonan su objetivo”. Esta capacidad de mantener la cabeza fría puede ser útil cuando discutimos con alguien cercano y terminamos perdiendo el hilo del asunto. La clave está en persuadir sin confrontar.
Cuando se le pregunta por las figuras políticas, Amat sorprende al afirmar que persuadir a alguien como Trump no es tan complicado: “Basta con adularlo”. Y pone ejemplos claros; recuerda cómo grandes empresarios hicieron lo mismo en sus encuentros con él. Sin embargo, advierte sobre el peligro de tener un líder como Trump al mando.
A medida que profundizamos en la conversación, surge otra pregunta: ¿es posible generar confianza? Para Amat, todos pueden lograrlo si aprenden a construir relaciones genuinas. A veces parece que los psicólogos caen en la trampa de la racionalidad excesiva; olvidan que las decisiones humanas son mayormente emocionales. Por eso enfatiza la importancia de mover emociones para conectar verdaderamente con otros.
Cerrando esta interesante charla, destaca su concepto innovador: “empasión”, una mezcla entre empatía y compasión. La primera tiende hacia el tribalismo y la segunda puede parecer fría. Amat busca un equilibrio donde podamos sentirnos parte del mismo grupo mientras buscamos soluciones juntos.
A fin de cuentas, tal vez deberíamos recordar esa frase sabia: “No persigas el cambio, persigue la relación”. Después de todo, cambiar desde una imposición raramente funciona; más bien debemos fomentar conexiones auténticas basadas en escucha y comprensión.

