Las galerías de arte en España están atravesando una auténtica tormenta. El 21% de IVA que enfrentan es como un puño en el estómago. Mientras nuestros artistas intentan brillar, la dura realidad es que sus obras se convierten en productos de lujo para unos pocos. En la inauguración de Arco, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo que se celebra en Madrid hasta el 8 de marzo, este drama ha salido a flote con fuerza.
Protestas y llamados a la acción
De los 211 proyectos presentes, un alarmante 34% arranca con las manos atadas. ¿La razón? Un cliente que quiera comprar arte español tendrá que pagar más solo por el hecho de ser nacional. Y claro, mientras en Alemania el IVA se queda en un atractivo 7% y en Italia en un 5%, aquí nos quedamos atrapados entre cifras desalentadoras.
“Es difícil competir así”, dice Óscar López del Espacio Mínimo, manifestando una preocupación compartida entre muchos. “Si esto sigue así, tendremos que buscar nuevas fronteras… incluso cruzar a Portugal”. Y es que no se trata solo de números; está en juego nuestra identidad artística.
Marta Cerveza lo deja claro: “Están gravando el arte como si fuera algo exclusivo. Esto no tiene sentido”. En un país donde artistas como Goya o Picasso son parte del legado cultural, imponer semejante carga fiscal resulta absurdo y perjudicial. Si logramos reducir ese IVA, vendrían coleccionistas e interesados al país.
A pesar de los esfuerzos del Ministerio de Cultura y algunos avances políticos como la bonificación del impuesto sobre Transmisiones para obras adquiridas en galerías especializadas, la batalla contra el IVA continúa siendo crucial para dar vida al mercado artístico español.
En resumen, las voces resonantes desde Arco son claras: necesitamos cambios ya. La comunidad artística española no está dispuesta a quedarse atrás ni a tirar la toalla frente a esta adversidad. Este es solo el comienzo; su lucha podría abrir puertas hacia un futuro más brillante para todos nosotros.

