El Viña Rock, uno de esos festivales que se sienten como parte de nuestra cultura, ha decidido dar un giro radical en su historia. La organización ha confirmado que deja atrás al controvertido fondo estadounidense KKR, poniendo fin a una relación que muchos consideraban problemática. Esta noticia no solo es relevante; es emocionante, ya que marca el inicio de lo que ellos mismos llaman una ‘nueva era’.
Un futuro sin ataduras
La compra por parte de Juan Carlos Gutiérrez y su empresa Orange Alive Art S.L., establecida hace poco en València, pone al festival en manos de alguien con un claro compromiso hacia la comunidad. Al desvincularse por completo del fondo de inversión, los organizadores aseguran que el festival regresa a sus raíces, priorizando su esencia cultural y los intereses del público. “Con esta operación, Viña Rock queda completamente desvinculado de cualquier fondo o estructura empresarial asociada”, afirmaron con entusiasmo.
A medida que se acercan las fechas del festival –del 30 de abril al 2 de mayo–, la incertidumbre sobre el cartel parece estar disipándose. Las decisiones artísticas ahora responderán exclusivamente a lo que siempre ha sido el alma del evento: la música y el respeto por la libertad de expresión. Desde luego, no se puede ignorar el contexto: tras las cancelaciones y las amenazas de boicot por parte del público, este cambio se siente como una bocanada de aire fresco.
Así que sí, amigos: ¡el Viña Rock está aquí para quedarse! Se avecina un festival donde la comunidad vuelve a ser protagonista y donde cada nota contará una historia propia. Mientras tanto, solo piden paciencia mientras finalizan los últimos detalles administrativos. Es momento de confiar en este nuevo camino y dejar atrás lo viejo.

