Cuando Elvira Navarro, nacida en Huelva en 1978, le entregó a su pareja el manuscrito de su último libro, La sangre está cayendo al patio, no imaginaba que la reacción iba a ser tan intensa. Su primer lector se mostró molesto y le preguntó, con esa preocupación que solo quien ama puede sentir: «¿Qué te pasa? ¿Eres realmente así de infeliz?». Elvira, con su característico aplomo, le respondió que no había razón para alarmarse; su escritura era simplemente una forma de canalizar ese desasosiego que todos llevamos dentro.
El proceso creativo como terapia
En una charla íntima en el pódcast Libros y Cosas, junto a Inés Martín Rodrigo y Álex Sàlmon, la escritora compartió sus pensamientos sobre cómo ese estado emocional puede convertirse en un poderoso motor de creatividad. “Todos tenemos nuestro propio desasosiego”, confesó Elvira. “A veces es momentáneo, pero siempre me acompaña”. Para ella, escribir no es solo un acto creativo; es una manera de liberar esos sentimientos reprimidos. “Es como cuando estás enfadado y necesitas gritar o dar una patada a algo”, añadió con sinceridad.
A través de sus relatos, ella logra extraer esas partes oscuras que muchas veces preferimos ocultar. Y aunque reconoce que sus libros pueden generar cierta inquietud, afirma: “Yo no lo siento tanto; es parte del proceso”. Así, transforma su angustia personal en historias que resuenan con los demás, convirtiendo el dolor en arte.

