Cultura

Ágatha Ruiz de la Prada: Entre risas y moda en el Círculo Ecuestre

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El pasado jueves, el Círculo Ecuestre de Barcelona se convirtió en un escenario vibrante donde la moda y los chascarrillos fluyeron como si de una charla entre amigos se tratara. Allí estaba Ágatha Ruiz de la Prada, la icónica diseñadora, acompañada por su querido amigo y modisto nupcial, Mariano Moreno. En este coloquio titulado ‘La indiferencia no existe: Moda, diseño y color’, quedó claro que Ágatha es todo menos indiferente.

Un regreso a las raíces

A medida que los asistentes ocupaban sus asientos, Enrique Lacalle, presidente del club, recordó con nostalgia que Ágatha regresaba a un lugar con historia familiar. «Estoy muy contenta de estar aquí. Es un poco como en mi casa», dijo ella, mientras convertía el salón en un ambiente cálido y familiar.

La tarde se llenó de anécdotas entrañables. Habló sobre su abuela, sus constantes fiestas en Barcelona y hasta del chófer de la familia que soportó durante años las directrices de su madre. «El pobre estaba hasta los huevos de las indicaciones», bromeó Ágatha con una risa contagiosa.

A pesar del humor, también tocó temas más profundos sobre su infancia complicada. “Mis padres se llevaban fatal desde el primer día”, confesó sin victimismo pero con una chispa de ironía: “Yo estaba feliz”. París fue su refugio antes del gran salto a la fama durante la Movida madrileña.

Y así fue como esta mujer llena de energía encontró su camino. La provocación es parte integral de su filosofía: «No me importa no gustar; es más, me excita», dijo con esa sinceridad que solo alguien con cuatro décadas en el mundo de la moda puede tener.

Con cada palabra parecía desafiar al convencionalismo; después criticaba esos tonos grises y beige que tanto predominan en nuestra sociedad: «¡Qué coñazo!» A lo largo del coloquio defendió el fucsia como símbolo identitario, subrayando siempre que hay que trabajar duro para destacar.

No solo hablamos de vestidos; Ágatha ha creado un universo alrededor suyo que va mucho más allá. Desde medias hasta vajillas y perfumes, ha logrado infiltrarse en nuestras vidas cotidianas. Con orgullo mencionó cómo otras grandes casas ahora imitan lo que antes era visto como excentricidad.

En definitiva, ese día en el Círculo Ecuestre dejó claro algo fundamental: la moda para Ágatha no es simplemente ropa; es una forma vibrante y expansiva de entender el mundo. Y nosotros solo podemos quedarnos maravillados ante tal despliegue creativo.

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