En una tarde de jueves marcada por la brisa mediterránea, Marta Pérez-Carbonell nos presenta su segunda novela, ‘Mañana seguiré viva’, en la acogedora Librería Babel de Palma. Acompañada del periodista Luis Abbou, esta autora alicantina ha decidido dar un paso más allá y mostrarnos su arte sin ataduras ni dramatismos. «No soy una escritora sufriente que escribe desde el desgarro», dice con claridad, dejando claro que su proceso creativo es todo menos tortuoso.
Una historia visual desde Capri
La novela comienza con la imagen evocadora de Linda Rams, una actriz retirada en la isla de Capri. Desde allí, mirando los majestuosos faraglioni, y junto a su biógrafo Lorenzo Belmonte, se abre un mundo lleno de recuerdos y reflexiones. Este escenario fue el punto de partida para que Marta tejiera una historia rica en matices y emociones. «Tuve esa primera imagen en el balcón del hotel y eso me llevó a explorar sus vidas», explica.
Pérez-Carbonell comparte que su escritura surge de momentos visuales como si fueran sueños: “Es algo que llega sin previo aviso”. Esta fascinación por lo visual la ha acompañado desde pequeña; ahora puede moldear esas imágenes en relatos cautivadores. Influenciada por el cine italiano de las décadas doradas, la autora juega entre realidad y ficción para mantenernos pegados a cada página.
A medida que avanzamos por las páginas de ‘Mañana seguiré viva’, nos adentramos más en ese juego entre lo real y lo inventado. «La vida tiene mucho de narración», comenta Marta, quien desafía nuestra percepción sobre los recuerdos: «Solo podemos novelar lo que hemos vivido».
Pero no solo eso; también nos muestra a Linda como una figura vibrante y compleja, nada estereotipada: “No es ninguna diva clásica”, aclara. Es un personaje con pasado turbulento que desea contar su propia historia tras años bajo el escrutinio público.
Marta revela cómo creó esta novela casi sin presiones. Mientras otros escritores enfrentan bloqueos tras un éxito fulgurante, ella afirma haber disfrutado del proceso creativo casi sin darse cuenta: “Novelar fue adictivo y placentero”. Ahora, tras convertirse en madre, enfrenta el reto de equilibrar su nueva vida familiar con su pasión por escribir: “La logística se complica”, dice entre risas.

