La noche del domingo, el mundo perdió a uno de sus grandes. Robert Duvall, ese actor que nos ha hecho sentir tanto en películas icónicas como ‘Apocalypse Now’ y ‘El Padrino’, falleció en su hogar de Middleburg, Virginia, a los 95 años. Lo hizo rodeado del cariño de su familia, un adiós sereno que fue anunciado por su esposa Luciana en un conmovedor mensaje en Facebook.
“Ayer me despedí de mi amado esposo y querido amigo”, escribió Luciana. Para muchos, Bob fue un actor oscarizado, un director talentoso y un narrador cautivador; pero para ella era mucho más. “Para mí, lo era todo”, confesó con emoción. Esta frase resume la grandeza no solo del artista sino también del hombre que supo conquistar corazones con cada papel.
Un legado imborrable en la historia del cine
Duvall comenzó su carrera en las tablas antes de llevar su talento al cine. Su papel como ‘consejero’ de la familia Corleone le abrió las puertas a una fama internacional y le valió su primera nominación al Oscar. Desde aquel momento, sus actuaciones se convirtieron en sinónimo de calidad y autenticidad. La célebre frase “Me encanta el olor del napalm por la mañana” es solo una muestra del impacto que tuvo.
Con siete nominaciones al Oscar y un premio por su interpretación en ‘Tender Mercies’, Duvall nunca dejó de impresionar ni a críticos ni al público. Su viuda destacó cómo entregó cada parte de sí mismo a sus personajes: “Su pasión era comparable solo con su amor por la buena comida y la humanidad”, afirmó mientras compartía algunas memorias juntos.
Aunque los últimos años lo vimos menos en pantalla, participando incluso en producciones como ‘Hustle’ para Netflix, siempre dejó una huella imborrable donde quiera que estuviera. Hoy todos recordamos no solo al actor brillante que fue sino también al ser humano increíblemente apasionado que nos enseñó sobre el arte y la vida.

