La Fundació Pilar i Joan Miró en Mallorca se ha convertido en un auténtico escaparate del arte, tras la reciente instalación de cinco impresionantes esculturas monumentales. Este jardín, que ya es por sí mismo un lugar mágico, ahora invita a todos a disfrutar de estas obras al aire libre y sin coste alguno. ¡Es un lujo tener acceso a semejante belleza!
Una conexión única entre arte y naturaleza
Durante los últimos días, los operarios han trabajado arduamente para reubicar varias esculturas dentro de esta vasta zona ajardinada. Las nuevas incorporaciones incluyen Torse (1969), Personnage (1974) y dos versiones de Tête (1974), así como Statue (1975). Todas estas piezas fueron fundidas en bronce en prestigiosos talleres europeos y forman parte de una exposición reciente titulada ‘La força inicial’. Es fascinante pensar cómo cada escultura dialoga con su entorno natural.
Miro siempre soñó con crear esculturas que se integraran en el paisaje, como él mismo decía en 1957: «En Mallorca quiero hacer esculturas monumentales, para colocar entre los árboles y en las rocas de la costa». Y vaya si lo ha logrado. Cada una de estas piezas no solo tiene su historia sino que también está intrínsecamente ligada a la cultura local. Por ejemplo, Torse, inspirada en un tomate típico de Mont-roig del Camp, o Tête, que evoca una galleta de aceite transformada artísticamente.
No hay duda: el jardín se convierte así no solo en un espacio para contemplar arte, sino también en un punto donde la historia y el entorno se fusionan armoniosamente. Si aún no has visitado este rincón mallorquín lleno de vida e inspiración, ¡no esperes más!

