En la hermosa isla de Mallorca, el pasado octubre se destapó un escándalo que nos deja a todos con el corazón encogido. Técnicos de Patrimonio están trabajando a marchas forzadas para analizar y catalogar miles de piezas arqueológicas que han sido expoliadas y que, según los expertos, tienen un valor incalculable. ¿Cómo puede ser que alguien quiera tirar a la basura nuestra historia por unas monedas antiguas?
Pérdida irreparable para la cultura
El caso empezó cuando una ciudadana alemana intentó sacar de la isla unas cincuenta monedas antiguas en el Aeropuerto de Palma. Desde entonces, tres personas están siendo investigadas por este presunto delito de expolio, algo que podría añadir un cargo más: contrabando. En el Museo de Mallorca se encuentran ahora piezas increíbles como un conjunto de 1.574 monedas que abarcan desde la época griega hasta la Edad Media, ¡y eso no es todo! También hay ánforas, lámparas y espadas que estaban ocultas en su domicilio.
Antònia Roca, vicepresidenta del Consell, lo dejó claro al afirmar que el valor patrimonial de estas piezas es verdaderamente inestimable. Y no es para menos; cada objeto cuenta una historia única y nos conecta con nuestro pasado. A medida que los técnicos empiezan su inventario –que podría incluir hasta 2.000 objetos– ya se intuyen algunos hallazgos sorprendentes.
Pedro Manuel García Guzmán, capitán del Seprona, reveló detalles inquietantes sobre los implicados en esta trama. Uno de ellos era el padre de la mujer detenida y ya ha fallecido. La noticia nos hace reflexionar sobre cómo estas acciones afectan no solo al patrimonio cultural sino también a las familias involucradas.
Desde el Museu se hace un llamamiento urgente a todos nosotros: proteger nuestro patrimonio es tarea de todos. Cada vez que se expolian piezas arqueológicas, no solo se pierde parte de nuestra historia; también se destruye el contexto cultural del cual provienen esos objetos tan valiosos.
A pesar del daño causado por estos expolios, las piezas siguen teniendo mucho que contar. Pero imagina lo difícil que es reconstruir una historia si falta una parte fundamental del rompecabezas. Por ello, todos debemos estar alerta y avisar a Patrimonio si vemos algo sospechoso.
En resumen, lo ocurrido en Mallorca va más allá de simples monedas; es una llamada a tomar conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro legado cultural.

