En una amena charla en Arab Dream, uno de sus lugares favoritos en Palma, Neus Canyelles se siente cómoda hablando sobre su nueva obra, ‘Sales d’espera’, una colección de cuentos que explora las rutinas sociales más incomprensibles y las realidades del mundo psicológico. «La literatura no mata, pero es como un látigo; te marca y te va dejando heridas», confiesa con una mezcla de ironía y sinceridad.
Las salas de espera como fuente de inspiración
«He escrito muchos cuentos mientras esperaba en la sala del dentista o del oculista», dice Neus, riendo. A pesar de que la lectura siempre ha sido su refugio, reconoce que hoy todo el mundo está pegado a su móvil. Aunque algunos relatos en su libro tienen hasta quince años, la escritora no sabía que esos pequeños momentos darían lugar a un libro completo.
Con tres años entre ‘Sales d’espera’ y su anterior publicación, hay quien podría pensar que ha tardado demasiado. Pero para ella no importa; tiene una relación especial con su editor desde hace años. «Me conocen bien y respetan mis decisiones sobre lo que quiero hacer», afirma.
Canyelles también se muestra crítica con la transformación de Palma: «Me gusta la ciudad, pero cada vez menos. Se está convirtiendo en un lugar artificial». Reflexiona sobre cómo zonas como sa Gerreria han perdido su esencia auténtica. Sin embargo, encuentra consuelo en Banyalbufar, uno de los últimos rincones naturales donde el tiempo parece haberse detenido.
El humor es otra herramienta crucial para Canyelles: «La ironía es mi tabla de salvación», dice. Y aunque no le gusta utilizar la palabra ‘relatos’, siente que todos los textos cuentan historias necesarias. Al final del día, lo importante es seguir escribiendo y encontrar sentido a cada palabra lanzada al papel.

