El asturiano Nacho Vegas ha vuelto a sorprendernos con su nuevo trabajo, ‘Vidas semipreciosas’, un álbum que rezuma autenticidad y emoción. En él, este cantautor mezcla la crítica política con reflexiones íntimas, logrando un equilibrio entre el folclore más tradicional y el rock más electrizante. Desde la primera nota, se siente que cada canción es una pequeña joya que invita a escuchar y sentir.
Un viaje por la imperfección
Con ‘Vidas semipreciosas’, Nacho nos recuerda que lo imperfecto también tiene su belleza. Esta obra no solo sigue sus ideales políticos, como ya lo hizo en ‘Resituación’, sino que también juega con nuevas sonoridades, presentando melodías vibrantes y arreglos ingeniosos. La canción de apertura, ‘Alivio’, hace eco del pensamiento de William S. Burroughs: “quizá cualquier placer será un alivio”, combinando violines en un tempo inesperado.
A medida que avanzamos por el disco, encontramos homenajes cargados de sentimiento, como el tributo a su madre en ‘Fíu’, donde expresa valores profundos: “me enseñó que, sin justicia, ‘libertad’ no es cosa cierta”. En este contexto lleno de intimidad también hay espacio para la crítica social; canciones como ‘Deslenguarte’ desafían tabúes con un lenguaje directo y sin complejos.
Aunque hay momentos de reflexión personal sobre nuestra existencia cotidiana en temas como ‘Mi pequeña bestia’ o ‘Piedras semipreciosas’, Vegas también incorpora voces comunitarias a través de interludios hablados por activistas sociales. La conmovedora pieza ‘Seis pardales’ se convierte así en una bandera sonora que clama por justicia y esperanza.
Cerramos esta travesía musical con un mensaje claro: Nacho Vegas no se corta a la hora de expresar su descontento e inquietud sobre el mundo actual. Su capacidad para ver lo bueno incluso cuando todo parece oscuro le permite crear obras llenas de luz y esperanza. En definitiva, ‘Vidas semipreciosas’ es una invitación a abrazar nuestras imperfecciones y encontrar belleza en ellas.

