En un rincón de Épila, una pequeña localidad zaragozana, ha surgido una obra que no solo embellece la pared de un edificio, sino que también ha conquistado corazones a nivel mundial. El artista urbano Sojo, originario de Extremadura, ha visto cómo su mural titulado ‘Jota Aragonesa’ ha sido premiado como el mejor mural musical del planeta por la plataforma ‘Music on Walls’. Este reconocimiento no es solo un trofeo más; es un homenaje a nuestras raíces y tradiciones.
La esencia de la jota en cada trazo
La historia de este mural empieza en 2025, cuando Sojo fue invitado al Festival Asalto. Con mucha emoción y pasión por el folklore local, decidió centrar su obra en la jota aragonesa. “Mi propuesta era dar vida a la indumentaria tradicional desde una mirada contemporánea”, cuenta Sojo. Y así lo hizo. Al llegar a Épila, se sumergió en las tradiciones locales conversando con el grupo Estilos d’Épila para captar la esencia de esta danza tan arraigada en Aragón.
Durante una sesión fotográfica inolvidable, Sojo quedó maravillado con las voces de Cristina y Marcos, quienes le ofrecieron una muestra en vivo del poder emocional que caracteriza a la jota. “Fue como si cantaran solo para mí”, recuerda emocionado. Esa conexión profunda lo llevó a plasmar esa fuerza y energía en su mural.
A pesar de ser nombrado el mejor mural del mundo, Sojo mantiene los pies en la tierra: “No creo que el arte debiera clasificarse por puestos. Es más sobre valorar lo que cada uno aporta”. Su humildad refleja el espíritu del verdadero artista: crear sin pretensiones pero con autenticidad.
Así que ahí está ‘Jota Aragonesa’, no solo un mural ganador, sino un puente entre generaciones y culturas. Un recordatorio vibrante de que las tradiciones siguen vivas gracias al arte contemporáneo.

