Este año, los Premis Ciutat de Palma han vivido un momento agridulce. Sin su habitual gala, que solía celebrarse en el emblemático Teatre Principal de Palma, el evento se ha visto afectado por un trágico accidente ferroviario en Córdoba. Esto ha llevado al Ayuntamiento a cancelar la ceremonia y optar por un acto institucional más sobrio en el salón de plenos de Cort.
Aparte de este cambio inesperado, otro aspecto notable es que no se ha otorgado ningún premio en la categoría de novela en castellano. De las 733 obras presentadas al Premi Camilo José Cela, ninguna ha conseguido cumplir con las expectativas del jurado, quedándose esta modalidad completamente desierta.
Ganadores que repiten
Pese a estas ausencias, hay caras conocidas entre los premiados. Dani Cuesta, Victòria Morell y Jorge Fernández Gonzalo, quienes ya han sido galardonados anteriormente, vuelven a llevarse reconocimientos pero en diferentes categorías. Jorge, por ejemplo, fue premiado el año pasado con el Premi Joan Alcover y este año se lleva el Premi Rubén Darío por su obra “Rotunda claridad”. Por su parte, Victòria brilla nuevamente gracias a su podcast “Nude”, un trabajo valiente sobre el impacto del porno en nuestra sociedad.
Dani también añade otra estatuilla a su colección con el Premi Margaluz, destacando su producción teatral “Chocolate”. Además de estos tres nombres repetidos, otros autores como Jaume Oliver Ripoll, ganador del Premi Llorenç Villalonga por su novela en catalán “Un dia assaltarem la ciutat amb cavalls de ferro”, traen algo de luz a esta edición.
No obstante, esta situación nos invita a reflexionar sobre el estado actual del panorama literario. ¿Estamos realmente cuidando nuestras voces? La falta de obras premiadas en castellano podría ser un síntoma más profundo que no debemos ignorar. Lo importante es seguir apoyando la cultura local y recordar que cada historia cuenta.

