El pasado 20 de enero de 2026, el nombre de Jorge Fernández Gonzalo resonó con fuerza en Palma al recibir el prestigioso Premio Rubén Darío de Poesía en Castellano. Este poeta y profesor madrileño, nacido en 1982, ha logrado destacar una vez más sin caer en polémicas. Su obra Rotunda claridad, galardonada por su capacidad para invitar a la reflexión y desconectar del frenético ritmo actual, se convierte en una oda a la pausa.
La poesía como refugio
“Con mi poesía busco la esencia de las cosas”, comparte Jorge. En un mundo donde nos bombardean las pantallas y los requerimientos constantes, él propone detenernos. Esta nueva creación no es solo versos; es una invitación a conectar con nuestras emociones y experiencias más profundas. “Quiero que mis lectores se paren un momento”, dice con sinceridad.
A lo largo de su carrera, Jorge ha cosechado premios que respaldan su talento; pero más allá del reconocimiento económico —12.000 euros para ayudar a sobrellevar el día a día— destaca el valor humano detrás de cada galardón: “Es gratificante ver que hay personas que confían en mí”.
Su poesía no busca complicaciones ni adornos innecesarios. Al contrario, se sumerge en lo cotidiano para encontrar belleza y significado: “No es surrealista ni vanguardista; simplemente quiero elevar lo común”, explica. La búsqueda del lenguaje preciso se convierte en su misión.
“He encontrado un equilibrio entre las exigencias del mundo práctico y esos momentos necesarios para reflexionar”, confiesa. A pesar de ser profesor de filosofía en la Universidad Complutense de Madrid —donde combina sus pasiones por la literatura y el pensamiento— Jorge sigue buscando nuevas formas de expresión mientras navega por las aguas turbulentas del sistema.
Pese a los retos, este autor mantiene viva la llama creativa y continúa inspirando con sus palabras, recordándonos que siempre hay espacio para la contemplación y la conexión personal en medio del caos diario.

