En una tarde donde la creatividad se apodera del escenario, Pablo López, el barítono mallorquín, nos deleita con su último espectáculo en Can Tàpera. Este artista, conocido por su capacidad de reinventarse cada temporada, ha preparado algo especial: una charla/concierto sobre el humor en la ópera. Y vaya si lo logra.
Humor que despierta sonrisas
Acompañado por el talentoso Marc Laliga al piano, Pablo nos lleva a través de un recorrido donde las risas están garantizadas. Aunque se dejaron muchas joyas musicales en el tintero —porque hay arias cómicas para dar y regalar— las seleccionadas son un claro ejemplo de cómo los grandes compositores como Verdi, Gounod y Rossini han sabido jugar con las palabras y la melodía para arrancarnos una sonrisa.
Pablo no solo canta; se convierte en narrador y comunicador. Antes de cada fragmento musical, comparte anécdotas e incluso citas de filósofos como Aristóteles, quien decía que «no debe pasar un día sin sonreír». Con ese espíritu optimista también recordó a Chaplin: «Un día sin sonreír es un día perdido». Y así es como, con sencillez y carisma, este barítono transforma la sala en un espacio lleno de alegría.
No podemos olvidar que en esta cita musical Rossini juega un papel fundamental. Si hablamos de humor en la música clásica, él siempre debe tener su lugar reservado. Entre carcajadas y notas musicales, Pablo López demuestra que el arte puede ser tanto una risa compartida como una melodía que resuena en nuestros corazones.

