En un cálido viernes en Palma, la doctora Carmen Romero, experta en antienvejecimiento y longevidad saludable, presentó su nuevo libro ‘La edad no importa’ en la Casa del Libro. Acompañada por el reconocido entrenador de tenis Toni Nadal, quien representa un claro ejemplo de que envejecer no significa deteriorarse, Carmen nos lleva a reflexionar sobre lo que realmente importa a medida que sumamos años.
Un enfoque diferente hacia el envejecimiento
Romero comparte una visión revolucionaria: “Muchas veces confundimos juventud con salud”. Y es que, aunque parece evidente, nuestra obsesión por lucir jóvenes a menudo nos distrae de lo verdaderamente importante: vivir con autonomía y energía. ¿Y cómo logramos esto? No se trata solo de aparentar menos años; se trata de cuidar nuestro cuerpo y mente para tener una vida plena.
La edad cronológica puede ser simplemente un número en nuestro DNI, pero ¿qué hay de la edad biológica? Esa sí podemos modificarla. Gracias a científicos como el doctor David Sinclair, ahora entendemos mejor los procesos detrás del envejecimiento y cómo enfrentarlo como una enfermedad tratable.
No necesitamos depender únicamente de tratamientos costosos o tecnologías avanzadas. Según Carmen, lo esencial está en nuestros hábitos diarios: desde cómo comemos hasta cómo gestionamos el estrés. Con su método transformador basado en tres pilares—ciencia, conciencia y conexión cuerpo-mente—nos invita a adoptar cambios sencillos que pueden marcar la diferencia.
“Nunca es tarde para empezar”, asegura. Lo importante es comenzar cuanto antes a cultivar buenos hábitos. La alimentación consciente y el ejercicio son fundamentales, pero también debemos prestar atención al entorno que nos rodea y las creencias limitantes que nos pueden frenar. ¡Que nadie te diga que porque cumplas 65 años tienes que dejar de soñar!
A medida que compartía sus ideas sobre el envejecimiento saludable, quedó claro que el verdadero secreto radica en quererse uno mismo. Como bien dice Romero: “De poco sirve tomar los mejores suplementos si no hay amor propio”. Así que empecemos a cuidarnos como merecemos; al final del día, nuestra calidad de vida depende solo de nosotros.

