El icónico Miguel Ríos se sube al escenario este viernes en el Auditorium de Palma, y lo hace con una energía desbordante. A sus 81 años, este granadino no se rinde ni un poco. En sus propias palabras: “La mejor noticia es que sigo vivo y protestando contra los generadores de mal rollo”, refiriéndose a aquellos que siembran caos y confusión en el mundo.
Con su gira que comenzó en octubre y se extiende hasta mayo de 2026, Ríos no para. “Sólo llevo un cuarto de los conciertos contratados”, dice con una sonrisa, mientras reconoce que han llenado casi todas las salas donde ha actuado. Su colaboración con The Black Betty Boys ha sido todo un acierto, sumando talento y pasión a cada actuación.
Un mensaje claro desde el escenario
Al preguntarle qué le motiva a seguir cantando tras tantas décadas, responde sin dudar: “Sigo escribiendo canciones que me conectan con la gente”. Y es que para él, estar en la carretera es una forma de vida que adora. Pero no todo es rock and roll; también reflexiona sobre temas más serios. La situación mundial lo preocupa, especialmente cuando menciona “los halcones de la guerra”, recordándonos lo importante de mantenernos solidarios en tiempos difíciles.
Cualquiera podría pensar que la nostalgia pesa sobre él, pero se muestra optimista. “La edad es solo un número si tienes vocación”, afirma mientras mira hacia el futuro con determinación. Su legado está vivo en sus canciones; como dice él mismo: “Los viejos roqueros nunca mueren”.
Aunque muchos digan que el rock está muerto, Miguel nos recuerda cómo cambió el siglo XX y asegura que hay mucho más por venir. Con una mirada crítica hacia la política actual, defiende su postura afirmando: “Aunque haya indignos socialistas de carné, yo soy zurdo”. Y así sigue luchando por un mundo mejor.
A medida que avanza esta nueva etapa musical, Ríos mantiene vivas las esperanzas y los sueños entre acordes y letras. Sin duda alguna, su regreso a Mallorca promete ser otro capítulo emocionante en su larga historia dentro del rock español.

