La escritora Lucía Solla Sobral está viviendo un sueño que jamás se imaginó. Cuando le preguntan si pensó que su novela ‘Comerás flores’ (Libros del asteroide) llegaría tan lejos, ella sonríe y dice: «Qué va, ¡si yo me conformaba con que alguna editorial lo publicara!» En un ambiente cálido de la librería Cálamo en Zaragoza, donde acaba de recibir el Premio Cálamo al Libro del Año, Lucía comparte su emoción. Y es que este galardón no viene de críticos distantes, sino de los lectores, lo cual hace que tenga aún más peso.
Una historia que resuena en muchos
Con su novela debut, Lucía ha logrado algo poco común: conectar profundamente tanto con la crítica como con el público. Su protagonista, Marina, una joven llena de vida que enfrenta la pérdida de su padre y las sombras del maltrato psicológico, refleja una realidad dolorosa y muy presente en nuestra sociedad. «No pensaba en que alguien lo fuera a leer; por eso me emociona ver cómo las palabras pueden curar viejas heridas», cuenta con sinceridad.
A medida que avanza en sus encuentros con los lectores, se da cuenta de algo sorprendente: muchas mujeres se sienten identificadas con Marina y su lucha contra la culpa. «Hay tantas Marinas ahí fuera», reflexiona mientras enfatiza que esta culpa no debería recaer sobre ellas por no verbalizar lo que viven. Pero lo más impactante para ella ha sido descubrir cuán extendido está el maltrato entre relaciones; desde jóvenes hasta adultos, la situación parece atravesar todas las edades y clases sociales.
Y sí, ‘Comerás flores’ también ha encontrado eco entre hombres. Algunos le han confesado cómo les ha llevado a revisar sus propias actitudes y experiencias pasadas. Todo esto nos lleva a una conclusión clara: Lucía ha cumplido su objetivo al dar visibilidad a un tema tan crucial como necesario.
El 27 de febrero será una fecha especial para Lucía cuando reciba oficialmente su premio en una gala celebrada por los 25 años de los Premios Cálamo. Con entusiasmo recuerda su primera visita a Zaragoza: «Estoy deseando volver; fue increíble conocer esa ciudad y sentirme tan bien recibida».

