El año 2025 se va, pero antes nos ha dejado un regalo impresionante en la escena cultural. Con dos estrenos y una obra que ha arrasado en Barcelona, el panorama teatral está más vibrante que nunca. En el Principal de Inca, Miquel Àngel Raió se enfrenta al desafío de hacer brillar una producción con un presupuesto limitado y atraer a un público que a veces es complicado de seducir. Pero eso no detiene la creatividad.
Un diálogo entre arte y emociones
En Gàbia, Miquel Àngel Aguiló ha sabido conectar la música de Bach para violonchelo con danza, palabra e imagen. Imagínate: suites que desfilan ante tus ojos mientras una jaula de metacrilato sirve como lienzo para las metáforas. La experiencia fue simplemente envolvente. Asistí al tercer concierto y me quedé pensando cómo me hubiera encantado vivir los otros dos.
No solo eso, sino que también hay tres episodios del intrigante artefacto creado por Miquel Mas Fiol sobre nuestra condición milenial. Càndid i l’optimisme, Les penes del jove Werther y Els miserables utilizan los clásicos para explorar temas que todos sentimos: angustia, frustración, ilusión… La primera obra ya se mostró en Inca y las otras dos llegarán pronto al Teatre del Mar. Después de ver Werther, tengo muchas ganas de disfrutar las demás; Mas Fiol transforma la angustia romántica en un juego explosivo entre drama y humor negro.
Pero lo mejor es que todo esto lo lleva a cabo una sola actriz: Mel Salvatierra. Esta mujer es un auténtico torbellino sobre el escenario; cambia de registro como quien cambia de chaqueta, canta, baila e interactúa con el público sin perder ni un segundo su energía cautivadora.
Y cerramos este recorrido con Cyrano, presentado por La Impaciencia. Rodo Gener encarna al inolvidable protagonista con una pasión que emociona desde el primer instante. Salvador Oliva ha destilado la esencia del texto original, manteniendo su espíritu rebelde mientras ofrece una dirección clara y efectiva. Las actuaciones son sencillamente sobresalientes y merece la pena seguirles la pista en su gira.

