En una cálida tarde en Barcelona, Tsutomu Takahashi se sienta a charlar con nosotros. Con una mirada intensa y un aire de sinceridad, este mangaka japonés nos habla de su vida, llena de altibajos y descubrimientos. Desde muy joven, a los seis años para ser exactos, supo que quería convertirse en dibujante de cómics. Aquellos momentos con su padre hojeando viejos mangas fueron el primer empujón hacia su destino. A los 16 años, su vida dio un giro radical al sumergirse en el mundo del motero rebelde.
Un viaje al pasado
Recuerda aquellos días como si fueran ayer: “Éramos jóvenes, nos sentíamos invencibles y hacíamos lo que queríamos”, confiesa entre risas. Pero no todo era diversión; las experiencias de aquel tiempo salvaje quedaron plasmadas en su obra Detonation Island, donde se entrelazan recuerdos autobiográficos con una crítica social profunda. En sus páginas retrata la violencia y la camaradería vivida en esa época, dejando claro que no todo fue gloria.
Ahora, a sus 60 años, Takahashi se presenta como un artista multifacético que explora temáticas variadas en sus obras más recientes: desde el boxeo hasta la disfunción eréctil o incluso reflexiones sobre el nazismo actual. “El nazismo tiene hoy la misma vigencia que en la época de Hitler”, afirma sin titubear. Este comentario nos deja pensando; parece que ciertos aspectos oscuros de nuestra sociedad siguen latentes.
Takahashi es claro al abordar temas difíciles. En Jumbo Max, narra la historia de un farmacéutico enfrentado a su propia disfunción eréctil, tocando un tema tabú que muchos evitan discutir. “Es algo incapacitante y hay quienes sufren en silencio”, explica con empatía, buscando visibilizar las luchas internas que enfrentan muchas personas.
A medida que avanza la conversación, se siente ese deseo ardiente por conectar con los jóvenes: “Aprovechen mientras puedan”, dice entre risas sobre el sexo y las relaciones humanas. Sin embargo, también comparte una profunda reflexión sobre cómo todos llevamos dentro nuestro propio lado oscuro.
Con cada trazo y cada historia, Takahashi busca crear conciencia y provocar conversaciones necesarias. Se convierte así en portavoz de aquellos invisibles ante la sociedad; personajes atrapados en situaciones límite a los cuales ofrece una voz a través de su arte.

