En una noche mágica de solsticio, todo parecía normal para cuatro adolescentes: Phillipe, Victoria, Raúl y Clara. Como tantos otros, lidiaban con exámenes y los enredos típicos de la adolescencia. Pero lo que no sabían era que sus vidas estaban a punto de dar un giro inesperado. El Dodecaedro del Zodíaco, una reliquia sumeria robada, sería el hilo conductor que los llevaría a convertirse en los guardianes de algo mucho más grande.
Una búsqueda llena de secretos
La historia escrita por Nacho Hevia, un polifacético autor madrileño, nos invita a sumergirnos en un universo donde la aventura se entrelaza con la mitología antigua. Este libro es solo el comienzo de la saga Los Cuatro Elementos. La obra ha sido respaldada por un intrigante prólogo de la periodista Nieves Concostrina, quien resalta su capacidad para tejer narrativas ricas en emoción y valores ciudadanos.
A medida que nuestros protagonistas se embarcan en su búsqueda bajo las calles de Madrid, descubren túneles ocultos y secretos ancestrales que llevan más de tres mil años dormidos. Y como si esto no fuera suficiente, tienen a Silvia, la gata de Clara, como su aliada indispensable. ¿Quién diría que una pequeña mascota podría ser clave en este juego cósmico?
El momento culmen llega durante el solsticio de verano: un instante mágico donde las barreras entre mundos se desdibujan y el Dodecaedro revela su verdadero poder. No solo se trata de elementos místicos; aquí también exploramos temas profundos como la amistad verdadera y la búsqueda identitaria durante esos años turbulentos.
Nacho Hevia no es nuevo en esto; su trayectoria abarca teatro y literatura, llevándolo a ganar premios importantes y compartir sus obras en prestigiosos espacios culturales. Y aunque ahora nos entrega este viaje literario lleno de acción e intriga, muchos creen firmemente que esta historia tiene potencial para brillar en otros formatos visuales.

