En la tranquila localidad toledana de Almonacid, el eco del dolor resuena tras la inesperada caída de su torre más emblemática. En plena madrugada, mientras muchos dormían, la fortaleza de origen musulmán perdió uno de sus pilares fundamentales. La alcaldesa, Almudena González, no pudo ocultar su tristeza al hablar sobre esta pérdida que duele profundamente a los vecinos: «Es nuestro símbolo, lo que nos representa».
Un legado en peligro
La torre, conocida cariñosamente como ‘la barbacana’ por los residentes, cedió probablemente debido a las intensas lluvias y la humedad acumulada en estas últimas semanas. «El adobe es un material muy puro y orgánico; el agua ha hecho su trabajo», reflexionó Almudena. Esta situación es un reflejo más de cómo el patrimonio histórico está en peligro por falta de atención.
El castillo, que tiene una historia rica y llena de batallas desde el año 854 hasta ser refugio durante la Guerra Napoleónica, pertenece a numerosos herederos que han complicado aún más su cuidado. A pesar de los intentos del Ayuntamiento para iniciar un expediente de ruina ante la Junta de Castilla-La Mancha y solicitar ayudas estatales, todo sigue en trámites interminables.
Fue un vecino quien alertó sobre el trágico incidente. Su aviso puso en alerta a todos y encendió las alarmas sobre el estado crítico del patrimonio local. Como bien sabemos, Hispania Nostra ya había incluido este monumento en su lista roja hace algunos años; ahora más que nunca es evidente que necesitamos actuar.
No podemos permitir que nuestra historia se desmorone mientras miramos hacia otro lado. Es hora de unir fuerzas y proteger lo que nos pertenece.