En el corazón de Aragón, la lengua belsetana se enfrenta a una dura realidad: apenas 20 personas son las encargadas de mantener viva esta joya lingüística. En un rincón del valle de Bielsa, el pastor Ángel Luis ‘Barré’ ha dedicado casi medio siglo a recuperar su idioma a través de un diccionario que todavía no ve la luz. La historia no solo es conmovedora, sino también un grito de auxilio ante la inminente extinción.
Un documental para recordar
Todo comenzó cuando Maxi Campo, el director del documental titulado ‘21.000 palabras (Un capezuto e dos collons)’, decidió que era hora de contar esta historia. Después de descubrir la pasión y dedicación de Barré por preservar su lengua materna, Campo se dio cuenta de que había algo especial en este proyecto. “No sabía nada sobre el aragonés, pero sentí que debía tratar este tema en mi siguiente trabajo”, confiesa. Así fue como se gestó un proyecto que ahora busca financiación mediante crowdfunding para poder llevarlo al público.
A pesar del escepticismo inicial de Barré ante extraños grabando su vida, pronto se sumó al viaje con entusiasmo y sinceridad. La voz del pastor resonaba cada vez más fuerte en el equipo y, aunque su diccionario sigue sin publicarse después de tantos años, su compromiso con la calidad es inquebrantable. “No tengo prisa”, dice Barré mientras recuerda los momentos compartidos con el equipo.
Sin embargo, la producción enfrenta retos financieros importantes; necesitan 3.000 euros para completar la distribución del documental y ya han recaudado más de 1.300 gracias a pequeñas donaciones solidarias.
Al final del día, lo que está en juego no es solo una lengua o un diccionario; es una forma de ser y pertenecer a una comunidad que quiere ser escuchada antes de desaparecer.