Todo comenzó con una idea brillante en la cabeza de Paula Ramos, una joven madrileña que a los doce años decidió no esperar más por las aventuras de Harry Potter y se lanzó a escribir su propia historia. Desde entonces, ha recorrido un camino repleto de novelas que exploran el universo del ‘young adult’, abarcando desde el romance hasta lo fantástico. Su última obra, ‘La magia de las historias olvidadas’, nos invita a adentrarnos en su propio proceso creativo, donde Skye, la protagonista, lidia con la dificultad de encontrar finales para sus relatos. Y es que esta historia refleja parte de la travesía de Paula: «Empecé con una idea clara, pero los personajes me llevaron por otro camino», comparte con una sonrisa.
Las sorpresas del proceso creativo
Escribir es un viaje impredecible. A medida que avanza en su novela, Paula se enfrenta a giros inesperados; por ejemplo, un triángulo amoroso que inicialmente no estaba en el guion irrumpió tan fuerte que tuvo que reescribir partes clave. «Dijo ‘yo he venido aquí para conquistar’ y tuve que parar y reorganizarme», recuerda entre risas.
No obstante, también hay luz en este camino. En ‘La magia de las historias olvidadas’, celebra todo lo bueno que la literatura le ha brindado; esa pluma mágica simboliza cómo las palabras pueden abrir puertas hacia nuevos mundos. «No puede ser más cierta la frase de que las lectoras vivimos más de mil vidas. Y también aprendemos muchísimo», reflexiona mientras habla sobre el impacto del género juvenil.
Defensora apasionada del ‘young adult’, Paula recalca su importancia al recordar cómo obras como ‘Los Juegos del Hambre’ han dejado huella en millones. Este género no solo capta audiencias masivas sino que también crea comunidades vibrantes en plataformas como ‘bookstagram’ o ‘booktok’. Actualmente, está finalizando una bilogía donde promete mucho más: «El final ya está escrito y será más emocionante».
A pesar del reto constante que supone cada historia nueva –cada vez lanzándose al vacío– siempre hay esa sombra inquietante llamada duda acompañándola. «Ese resquicio de temor siempre está ahí… supongo que cuando algo te importa tanto es inevitable», admite sin tapujos. Pero ha aprendido a convivir con ello y acepta que no puede gustar a todos: «No soy una croqueta», dice entre risas.
El equilibrio entre crear y vivir es complicado; gestionar redes sociales, trabajar e incluso ser madre le exige renunciar a muchas cosas. Sin embargo, ella mantiene firme su creencia: “El tiempo no surge de la nada. Es cuestión de organización, pero también de sacrificio”. Cada palabra escrita vale esos sacrificios porque lo único importante son las historias; esa magia sigue viva dentro de ella desde aquella niña inquieta dispuesta a inventar mundos nuevos.