Niels Henrik Abel, ese joven matemático noruego que nos dejó demasiado pronto, a la edad de 26 años, ha dejado una huella imborrable en el mundo de las matemáticas. A pesar de su corta vida marcada por la tuberculosis, su trabajo sobre funciones y ecuaciones ha perdurado con fuerza. Era un viajero incansable, recorriendo Europa para conectar con los grandes científicos de su época y visitar universidades prestigiosas a principios del siglo XIX.
El Premio Abel: Un reconocimiento merecido
Con el fin de dar valor a esos logros tan significativos y para reivindicar la falta de un apartado en los Premios Nobel para las matemáticas —hay teorías al respecto que aún no se han comprobado—, Noruega decidió en 2003 instaurar el Premio Abel. Este galardón reconoce a aquellos que destacan en el fascinante mundo de los números. Y ahora, recientemente hemos conocido al último premiado: Masaki Kashiwara, un profesor japonés de la Universidad de Kyoto. Su trabajo es respetado internacionalmente y ha sido fundamental en áreas como la teoría de Hodge, abriendo caminos nuevos en el ámbito de la geometría.
Kashiwara ha ayudado a resolver algunas conjecturas que llevaban tiempo sin respuesta, según el comité evaluador. Desde aquí le enviamos nuestras más sinceras felicitaciones. Pero no todo es teoría compleja; también hay espacio para desafíos lúdicos. Así que voy a plantearos un problemita clásico del ámbito lógico-matemático que fue analizado por nuestro reciente galardonado:
En un corral hay una cantidad indeterminada de tortugas y gallinas. En total cuentan con 20 patas y 6 cabezas. Si las tortugas tienen cuatro patas y las gallinas dos: ¿Cuántos animales hay de cada tipo?
Aprovechemos este domingo para reflexionar sobre ello mientras disfrutamos del día. ¡Suerte!