La periodista y divulgadora histórica Nieves Concostrina, conocida por su aguda visión de la historia, ha levantado la voz este viernes en Alicante. En el marco del ciclo «Esto es otra historia» del Instituto Gil-Albert, nos comparte su opinión sobre el mundo actual y la percepción que tenemos de nuestra propia historia.
En una charla amena y llena de reflexión, Concostrina no se corta al afirmar que el momento que vivimos hoy no es, ni de lejos, uno de los más oscuros de la humanidad. «Si miramos hacia atrás, hemos tenido guerras mundiales con millones de muertos. Ahora estamos ante una amenaza ultraderechista que parece amoral, pero no podemos comparar situaciones históricas tan distintas», señala con claridad.
La Historia mal contada y sus consecuencias
A lo largo de su intervención, esta madrileña nacida en 1961 arremete contra cómo se enseña la historia en España: «Aquí nos han contado todo muy mal. Hay profesores que sí hacen un buen trabajo, pero muchos otros ni mencionan la República o la guerra civil como algo real y conectado con el presente». Para ella, esta omisión crea un vacío peligroso; menciona a jóvenes que cantan viejas canciones franquistas sin entender lo que representan porque simplemente no han sido educados al respecto.
No escatima críticas hacia los responsables: «Los padres también tienen una parte importante en esto. Si en casa tampoco se habla claro sobre nuestro pasado, ¿qué futuro podemos esperar?» A pesar de ello, mantiene su postura firme: si realmente conociéramos nuestra historia, seguramente el interés por la monarquía sería nulo.
Y así entramos al tema delicado de la monarquía española. La presentadora de La Ventana destaca lo difícil que sería producir una serie como ‘The Crown’ aquí: «Sería mucho más jugosa», dice con ironía mientras critica cómo este país sigue siendo tan cortesano. «Solo una productora extranjera podría hacerlo bien», concluye.
Concostrina también confiesa su admiración por series recientes como ‘La vida breve’, que ofrece una sátira mordaz a los Borbones y plantea preguntas necesarias sobre nuestro sistema político e histórico. Al final del día, queda claro que hay mucho por reflexionar y aprender sobre nosotros mismos; solo necesitamos abrir los ojos y escuchar a quienes tienen algo valioso que compartir.