En un rincón del mar que nos abraza, el pecio de ses Fontanelles se encuentra en una lucha constante contra el tiempo y las olas. Recientemente, un grupo de expertos se reunió bajo la mirada atenta del Consell de Mallorca para decidir cómo rescatar este tesoro arqueológico. La decisión fue clara: no habrá un rescate a lo grande, sino que cada fragmento será extraído cuidadosamente en porciones de 100 kilos.
Un reto lleno de pasión por la historia
Miquel Àngel Cau, uno de los codirectores del proyecto Arqueomallornauta, enfatizó la urgencia de esta tarea. “No podemos dejar que el mar lo devore”, decía con firmeza mientras explicaba los riesgos que enfrenta el pecio ante las inclemencias meteorológicas. Con cada ola que pasa, se siente la presión sobre nuestros hombros; no solo es un barco hundido, es una parte vital de nuestra historia.
La estrategia elegida garantiza la integridad del hallazgo y permite manejarlo sin poner en peligro su conservación. Y es que no todo es fácil; hay desafíos logísticos y técnicos enormes por delante. Uno de los puntos cruciales ahora es la necesidad imperiosa de construir un depósito en el Castell de Sant Carles. Allí se llevará a cabo el proceso fundamental para desalinizar y estudiar la arquitectura naval del barco.
Además, se habilitará un laboratorio temporal donde las piezas podrán recibir los cuidados necesarios para preservarlas como deben ser: con respeto y dedicación.
Aquí estamos todos involucrados: desde Antònia Roca, vicepresidenta del Consell y consejera de Cultura hasta un equipo brillante de investigadores provenientes de diversas universidades e instituciones. Juntos, nos comprometemos a proteger nuestro patrimonio subacuático, asegurando que futuras generaciones puedan descubrir lo que nos une a nuestras raíces.