La vida del joven Gustav Mahler no fue precisamente un cuento de hadas. Nacido en una familia donde la muerte era casi una compañera constante, el pequeño Gustav se enfrentó a la dura realidad de perder a seis de sus hermanos en su infancia. Con un padre que difícilmente podía ser considerado un modelo a seguir, el hogar familiar era más bien un lugar sombrío. Pero, al menos, los paseos por los bosques cercanos le ofrecían un respiro, tanto físico como emocional.
El Eco de Su Infancia en la Música
Cuando creció y se convirtió en compositor, Gustav no pudo dejar atrás aquellas experiencias que le marcaron tan profundamente. De hecho, esos recuerdos inquietantes encontraron su camino en su música. Un claro ejemplo es su Primera Sinfonía, conocida como la ‘Simfonía Titán’. Aunque él mismo decidió renunciar a ese título cuando ya era demasiado tarde para cambiarlo, lo cierto es que esa etiqueta ha perdurado hasta nuestros días.
Estrenada por primera vez en 1888, esta obra sigue un formato clásico pero con algunas sorpresas; aquí el movimiento lento se encuentra en tercera posición y el Scherzo ocupa el segundo lugar. Desde el inicio, donde simula un amanecer mágico, podemos imaginar a un héroe errante adentrándose en el bosque mientras los pájaros le dan la bienvenida y una banda distante alegra la jornada.
Más adelante, nos sorprende con una melodía infantil transformada en algo vibrante y alegre durante el Scherzo. Pero todo eso da paso a una marcha fúnebre que recuerda a ‘Frère Jacques’, aunque con un giro interesante: siguiendo las huellas de Beethoven y su famosa marcha fúnebre, Mahler parece insinuar que la muerte no es el final absoluto.
Y así llegamos al último movimiento donde ese héroe errante transita del dolor hacia algo similar al Paraíso mediante una explosión sonora realmente impresionante. Esta historia musical se vivirá esta misma tarde en el Auditorio de Palma gracias a la Orquesta Sinfónica, que también interpretará otras piezas notables como la Pavana de Fauré y el Concert para viola y orquesta del poco conocido Joseph Schubert (nada que ver con Franz).