La periodista Ana Marcos, en su nueva obra A mí no me ha pasado nada (Debate), nos sumerge en un relato desgarrador sobre la violencia sexual que han padecido muchas mujeres en la industria cinematográfica. Todo comenzó el 26 de enero de 2024, cuando un grupo de valientes periodistas, entre ellos Ana junto a Gregorio Belinchón y Elena Reina, destapó los oscuros secretos detrás del director Carlos Vermut. Tres mujeres se atrevieron a alzar la voz contra él, abriendo una puerta a otras historias ocultas.
Reconocer el abuso: un paso hacia la sanación
A medida que profundizamos en las páginas de este libro, descubrimos cómo reconocer el abuso es todo un viaje. «No queremos ser víctimas», dice Ana, reflejando una lucha interna que muchas enfrentan. Ella misma recuerda momentos cotidianos que fueron normalizados como si fueran anécdotas sin importancia: desde tocamientos en el metro hasta situaciones incómodas en locales nocturnos. «Si comenzamos a hablar y etiquetar esto como lo que realmente es —un abuso— quizás logremos cambiar algo», sostiene con firmeza.
Pero no solo se trata de actos evidentes; también hay violencias invisibles que pasan desapercibidas. La manipulación psicológica y el abuso de poder son prácticas comunes que generan estragos difíciles de detectar. Según Ana, estos tipos de violencia también merecen ser visibilizados porque dejan cicatrices profundas.
El camino para investigar estos abusos no fue sencillo. Ganarse la confianza de las mujeres era fundamental; ellas no tenían por qué entender cómo funcionaba su trabajo ni temer a ser revictimizadas por sus preguntas. Cada testimonio era valioso y debía ser tratado con delicadeza y respeto. Así nos lo cuenta Ana: “Cuando te sientas con una mujer dispuesta a hablar, no sabes lo que te vas a encontrar”. Es un proceso complejo donde cada detalle cuenta.
A pesar de los avances logrados gracias al movimiento ‘yo sí te creo’, aún persisten dudas injustificadas ante los testimonios femeninos. ¿Por qué no denunciaron antes? ¿Qué les impidió salir corriendo? Reflexionando sobre casos recientes como los escándalos en el deporte o la política, Ana concluye que hay mucho más detrás del silencio que envuelve a las víctimas.
En este contexto precario del cine español, donde jóvenes actrices luchan por hacerse un nombre y enfrentan situaciones incómodas para subsistir, es crucial seguir hablando y apoyando esta lucha por justicia e igualdad. Con cada página escrita, Ana Marcos ilumina verdades ocultas y nos invita a reflexionar sobre lo inaceptable.