Este miércoles nos ha dejado Anna Turbau, una fotógrafa barcelonesa que fue un verdadero hito en el mundo del fotoperiodismo. Con 76 años, su vida estuvo marcada por un compromiso social inquebrantable y una sensibilidad única que supo plasmar en cada una de sus imágenes. La noticia ha sido confirmada por la Fundación Photographic Social Vision, quien se encarga de preservar y difundir su legado.
Una trayectoria llena de pasión
Nacida en 1949 en Barcelona, Anna comenzó su camino artístico estudiando diseño gráfico en las reconocidas escuelas Massana y Elisava. Fue allí donde encontró en la fotografía una forma poderosa de expresión. Su primera exposición, ‘Fotografías de Jazz’, se realizó en 1974 y desde entonces no ha dejado de sorprendernos con su talento.
La directora de Photographic Social Vision, Silvia Omedes, no pudo ocultar su tristeza al hablar sobre la pérdida: «Es devastador perder a alguien que ha sido fundamental para el fotoperiodismo catalán. Estaba empezando a recibir el reconocimiento que merecía justo cuando tenía tantos proyectos emocionantes entre manos». Y es que Anna había sido una observadora incansable del cambio social; sus imágenes documentaron desde las injusticias durante la Transición hasta los movimientos sociales más recientes.
En 1975, sin tapujos ni miedo, comenzó a retratar el llamado ‘barrio chino’ de Barcelona, arrojando luz sobre realidades ocultas bajo el velo del franquismo. No solo se limitó a capturar imágenes; tomaba partido e implicación en lo que fotografiaba. Un año después, sus pasos la llevaron a Galicia para cubrir un proyecto arquitectónico destinado a familias gitanas, donde dejó huella con su mirada crítica y comprometida.
Sin embargo, no todo fue fácil para ella. La presión policial hizo que tuviera que abandonar Galicia en 1979 para regresar a Barcelona, pero eso nunca apagó su espíritu rebelde ni su pasión por contar historias. Trabajó con El Periódico y otros medios antes de hacer una pausa tras convertirse en madre. Pero incluso entonces continuó documentando momentos significativos como la primera Feria de Teatro de Tàrrega o colaboraciones con producciones audiovisuales.
A pesar de enfrentar problemas de salud hacia finales de los noventa, nunca perdió el deseo por seguir creando; ya en los años 2000 retoma sus proyectos con fuerza renovada. Su obra sigue siendo motivo de exposiciones y está presente en instituciones tan importantes como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Silvia Omedes concluyó diciendo: «Aunque hoy lloramos su partida, nuestro equipo está decidido a mantener viva su memoria y continuar sacando a la luz todo ese tesoro visual que dejó atrás». Sin duda alguna, Anna Turbau será recordada no solo como fotógrafa sino como una mujer valiente cuya cámara desafió las injusticias sociales mientras contaba historias reales y conmovedoras.