El cineasta y escritor Manuel Gutiérrez Aragón, que lleva más de medio siglo dejando su huella en el séptimo arte, ha afirmado con rotundidad: ‘Seguiré siendo director de cine hasta que me muera, aunque ya no haga películas’. Esta declaración resuena profundamente en un panorama cultural donde muchos se preguntan qué significa realmente ser creador hoy en día.
Este miércoles 19 de diciembre, Gutiérrez Aragón compartirá su experiencia en la Fundación Juan March de Palma, en una charla con el periodista Sergio Vila-Sanjuán. Y es que acaba de presentar su último trabajo, La festa, un documental sobre el emblemático Misteri d’Elx, durante el Festival de Málaga. A pesar de las alabanzas recibidas por este nuevo proyecto, él mismo se muestra cauto y señala que no considera esto como un regreso al cine. ‘Esto es torear de corto’, dice entre risas, restando importancia a la etiqueta.
Entre la escritura y el cine
Gutiérrez Aragón es un hombre con muchas facetas. Conocido por obras como Camada negra, ha mantenido una constante conexión entre sus guiones y sus novelas. Él mismo explica: ‘No he encontrado mucha diferencia entre escribir guiones y escribir novelas’. Su reciente libro, Vida y maravillas, refleja vivencias intensas desde los años 60 hasta hoy, una época marcada por cambios sociales profundos.
A lo largo de su carrera ha sido testigo del poder transformador del cine en tiempos difíciles. En sus palabras: ‘El cine contribuyó al cambio de costumbres más que al cambio político’. Hoy día observa cómo las mujeres cineastas están dando voz a nuevas realidades y narrativas necesarias. Sin embargo, también lamenta que ahora solo reflejamos lo que sucede sin esa proactividad del pasado.
Aunque hoy se sienta más cómodo en la escritura, reconoce las tentaciones creativas que aún le persiguen: ‘Hay una resistencia física necesaria para rodar una película que ya no tengo’, confiesa con humor. Aun así, su legado perdura y su pasión sigue intacta; un verdadero ejemplo para quienes amamos contar historias.