El 18 de julio de 1936, cuando la sombra del golpe de Estado fascista comenzaba a extenderse por España, Antonia Mercé, conocida como La Argentina, sintió cómo su mundo se desmoronaba desde su hogar en Bayona. A pesar de estar lidiando con problemas de salud, el eco de las noticias que llegaban desde Madrid le partió el corazón. Aquella noche, a los 46 años, falleció, y muchos consideran que fue la primera víctima de la Guerra Civil española. Como recuerda Lia Nanni, presidenta de la Asociación Internacional de Amigos de La Argentina, su legado es tan monumental que merece ser preservado.
Un documental para recordar
Patricia Medina es quien ha tomado las riendas de esta misión a través del documental La Argentina. Lejos de las palabras, presentado en el Festival de Málaga. Su propósito va más allá del mero reportaje; busca conectar el lenguaje cinematográfico con la danza para revivir el talento único que tuvo esta artista en sus días. “Quería alejarme del formato clásico y hacer algo más profundo”, explica Medina mientras habla sobre cómo han incorporado nuevas coreografías basadas en los movimientos originales documentados.
Nacida en 1890 durante una gira artística por América, La Argentina fusionó el baile español clásico con innovaciones vanguardistas, convirtiéndose en una figura clave para artistas contemporáneos y músicos como Manuel de Falla e Isaac Albéniz. No solo hizo vibrar escenarios internacionales; también sentó las bases para una modernización necesaria en un arte muchas veces subestimado.
Medina destaca la audacia y visión que tuvo La Argentina al crear los Ballets Españoles en un tiempo donde viajar era un lujo y las mujeres apenas tenían voz propia. “Ella sabía que la danza tenía grandeza”, reflexiona Patricia. Y no es para menos; sus aportes redefinieron lo que significaba ser bailarín y establecieron un nuevo estándar.
A día de hoy, este documental no solo rescata su memoria; también pone sobre la mesa la importancia cultural que tiene La Argentina para nuestra historia colectiva. Tras su presentación en Málaga, se proyectará en varias salas comerciales y plataformas digitales. Sin embargo, lo más emocionante sería poder verlo proyectado en el Cine Doré, cerca del hogar donde vivió La Argentina en Madrid. Aunque hay una pequeña placa conmemorativa allí, muchos ni siquiera saben quién fue realmente.
“Espero que esto despierte el interés por conocer mejor nuestra historia”, concluye Medina con esperanza. Porque sí, aunque pasen los años y cambien las modas culturales, figuras como La Argentina nunca deberían quedar tiradas a la basura del olvido.