En una charla amena y cercana, David Uclés, el escritor que ha capturado la atención de muchos con su obra ‘La península de las casas vacías’, nos comparte su visión sobre la historia olvidada de la República Española. Este autor, cuya novela ya va por su decimoquinta edición, no se muerde la lengua cuando habla de cómo durante 40 años Franco se encargó de reescribir nuestra historia. ‘Si se inventa la Historia, es lógico que luego queramos contar lo que le pasó a la República’, asegura con firmeza.
Un Viaje Literario Lleno de Pasión
A sus 35 años, David es más que un escritor; es un traductor, un músico y un apasionado del arte en general. Con una sonrisa, recuerda cómo comenzó este viaje literario: ‘Si me dicen que iba a estar quince años escribiendo este libro, probablemente no lo hubiera hecho’. Y es que lo hizo sin saber si algún día vería su obra publicada. Las editoriales le decían que el realismo mágico no vendía o que era demasiado joven para abordar un tema tan complejo como la Guerra Civil.
Pero David se mantuvo firme en su decisión. A pesar de las dificultades y los rechazos, decidió jugar y divertirse mientras escribía. Su novela se adentra en el corazón mismo de su pueblo natal, Quesada (Jándula en el libro), donde mezcla realidad y fantasía para ofrecer una mirada única sobre una época oscura.
‘Me he emocionado escribiendo cada palabra’, confiesa al recordar algunos pasajes conmovedores. De hecho, se atreve a decir que ha llorado lágrimas de todos los colores mientras plasmaba historias de amor, dolor y esperanza. En este sentido, su obra busca conectar con cualquier lector; desde aquellos cuyas familias vivieron el exilio hasta quienes solo conocen estos relatos a través del tiempo.
Así pues, Jándula no es solo un lugar ficticio; representa un microcosmos español lleno de vida e idiosincrasias diversas. Al finalizar nuestra conversación, David deja claro algo fundamental: ‘No tengo miedo al futuro ni a lo que venga después’. Porque aunque hoy celebre su éxito literario, siempre habrá nuevos caminos por explorar. Quizás cantando en alguna calle europea o haciendo pan en Dinamarca; lo importante es seguir creando y compartiendo historias.