Hace cuatro años, un director llamado Philip Barantini nos dejó boquiabiertos con su película ‘Hierve’, una obra maestra filmada en una única toma de 90 minutos. La acción se desarrollaba en el bullicioso restaurante Jones & Sons, en Londres. La tensión palpable durante esa noche fue devorada por todos: público, críticos y cineastas, incluido Miguel Ángel Vivas, quien destacó la capacidad de Barantini para crear experiencias emocionales desgarradoras. «Es un grande», afirma Vivas.
Un viaje visual que atrapa
Ahora, Barantini vuelve a sorprendernos con su nueva miniserie ‘Adolescencia’ en Netflix, donde cada capítulo es un plano secuencia que desmenuza la inquietante influencia de la manosfera sobre nuestros jóvenes. Desde el primer episodio, donde seguimos el arresto e interrogatorio de un niño de trece años por la muerte de una compañera, sentimos ese dolor crudo y desesperado del padre interpretado por Stephen Graham. Una escena que dura veinte minutos pero que parece eternidad; ese es el poder del plano secuencia.
El crítico Enric Albero lo resume perfectamente: esta técnica permite al espectador vivir la angustia y la confusión junto a los personajes. A medida que avanzan los episodios, otras voces emergen y se teje un tapiz dramático tan poderoso que resulta imposible ignorarlo. Cuando llegue la hora de elegir lo mejor del año, seguro que ‘Adolescencia’ estará en esa lista.
A veces olvidamos que esta forma narrativa no es algo nuevo; ya en 1927 F.W. Murnau deslumbró con ‘Amanecer’. Al mantener unidad en tiempo y espacio, los espectadores se convierten en montadores espontáneos de las escenas. Así lo explica Sergi Sánchez: «El plano secuencia ofrece más libertad a los actores para desarrollar sus personajes». Es como asistir a una obra teatral donde todo fluye naturalmente.
Cineastas como David Victori han llevado este arte a otro nivel; él nos hizo sentir la fuga del protagonista en su película ‘No matarás’. Pero también hay ejemplos memorables en televisión: desde las impactantes tomas largas de ‘Berlin Alexanderplatz’, hasta las magistrales escenas finales de series como ‘Antidisturbios’. Hay algo mágico cuando todo encaja perfectamente.
Aunque hemos visto grandes momentos cinematográficos con esta técnica —como la famosa apertura de ‘Sed de mal’— también encontramos planos secuencia fascinantes en series actuales como ‘True Detective’ o ‘The Bear’. Este recurso permite capturar momentos decisivos llenos de emoción y verdad.
No podemos olvidar el impactante plano secuencia inicial de ‘Daredevil: Born again’, recordándonos cómo estas tomas pueden dar vida a las peleas más intensas y realistas. Rodrigo Sorogoyen también ha hecho maravillas con esta técnica al retratar discusiones cargadas de emociones complejas. Sin duda, el plano secuencia sigue siendo una herramienta poderosa, capaz de transportarnos al corazón mismo del drama humano.