La comunidad artística se viste de luto tras la triste noticia del fallecimiento de Simon Fisher-Becker, un querido actor británico que dejó su huella en el mundo del cine y la televisión. A los 63 años, Simon nos deja un legado imborrable, con papeles memorables en películas como Harry Potter y la piedra filosofal y en la emblemática serie Doctor Who.
Su marido, Tony Dugdale, compartió la devastadora noticia en Facebook. «Hola a todos. Soy Tony, el marido de Simon. Tengo noticias muy tristes. A las 2:50 de esta tarde (domingo) Simon falleció», escribió con el corazón desgarrado. Aunque no se han dado muchos detalles sobre las causas de su muerte, lo que sí es claro es el vacío que deja en quienes lo conocieron.
Un talento que brilló en cada papel
Keen Barry, agente de Fisher-Becker durante más de 15 años, expresó su dolor al confirmar la pérdida a CNN: «No solo perdí a un cliente; he perdido a un amigo cercano». Y es que Simon no solo era un gran profesional; siempre mostró amabilidad y consideración hacia todos.
El viaje artístico de Fisher-Becker comenzó en los años 90 con pequeños papeles televisivos en series como Hale and Pace y One Foot in the Grave. Sin embargo, fue su papel como fantasma en Hogwarts lo que le dio un lugar especial en el corazón de millones. Además, su participación recurrente como Dorium en Doctor Who, entre 2010 y 2011, dejó una marca significativa para los fans del género.
A lo largo de su carrera, también prestó su voz a Arthur Morstan en la miniserie Sherlock Holmes, participando además en varios proyectos recientes como actor de doblaje. La industria ha perdido una estrella brillante y nosotros hemos perdido a un artista cuya magia siempre recordaremos.