La neoyorquina Lady Gaga está de vuelta y lo hace con fuerza en su nuevo álbum, ‘Mayhem’. En esta ocasión, la artista parece querer recuperar esa esencia extrema y ‘freaky’ que la catapultó al estrellato. Invita a todos a la pista de baile con ritmos electrónicos contundentes, mezclados con guitarras rockeras que nos recuerdan los días dorados de sus inicios.
A lo largo de su carrera, Gaga ha tenido momentos de luz y sombras, desde el tropiezo del filme ‘Joker: folie à deux’ hasta el éxito rotundo del dueto con Bruno Mars en ‘Die with a smile’, que alcanzó el número uno en 28 países. Esta balada, lanzada el pasado agosto, no solo acompaña a ‘Mayhem’, sino que también cierra el álbum, aunque poco tenga que ver con su vibrante energía. Aquí se siente un fuerte regreso al pasado; un retorno al himno dance orgulloso que tanto la caracteriza.
Una explosión sonora
‘Mayhem’, cuyo nombre ya sugiere una experiencia caótica, nos ofrece una colección de estribillos pegajosos y sintetizadores estridentes. Desde la apertura del disco con ‘Desease’, donde los graves distorsionados casi industriales nos impactan, hasta la poderosa ‘Abracadabra’, llena de ese ritmo vibrante que solo una diva puede ofrecer. No podemos olvidar ‘Perfect celebrity’, donde establece las reglas: «Te encanta odiarme / soy la perfecta celebridad».
Y qué decir del tema ‘Killah’, en colaboración con Gesaffelstein; esa mezcla entre funky y rockero recuerda a los mejores momentos de Prince. La producción corre a cargo de Andrew Watt, conocido por trabajar junto a leyendas como Iggy Pop y The Rolling Stones.
La primera parte del álbum sorprende por su fuerza; temas como ‘Garden of Eden’ evocan viejas melodías mientras empujan al oyente hacia la pista de baile. Pero no todo es perfecto: conforme avanza el disco, encontramos momentos más flojos como el baladón pesado llamado ‘The beast’.
A pesar de sus altibajos, ‘Mayhem’ tiene canciones que podrían fácilmente formar parte de un futuro recopilatorio. Es una invitación a regresar a las discotecas con un sonido más crudo y auténtico que aquel presentado en el estilizado ‘Chromatica’. Lady Gaga sigue demostrando que ser una estrella pop puede ir unido a ser auténtica y arriesgada. Aunque siempre hay algo detrás de estos regresos: quizás sea señal de que no todo ha ido tan bien como parecía.