El mundo de la música se viste de luto tras la inesperada partida de Fernando Romero, un hombre que no solo fue un talentoso músico y productor, sino también una figura clave en la historia de la música española. Ayer, mientras paseaba por las calles de València con su esposa, su vida se apagó a los 73 años. Su legado es inmenso, habiendo fundado el dúo Humo y los estudios Pertegás, además de ser uno de los sobrevivientes del trágico accidente en el que falleció Nino Bravo.
Un encuentro que cambió todo
Recordemos aquel día fatídico del 16 de abril de 1973, cuando Nino y Fernando viajaban juntos hacia Madrid. En ese momento, sus caminos parecían irremediablemente entrelazados. Tras perder al querido cantante, Fernando se convirtió en portador de una dolorosa historia: fue él quien sostuvo a Nino en sus brazos mientras el joven artista dejaba este mundo. Esa conexión forjada en circunstancias tan difíciles dejó una huella imborrable.
A lo largo de su carrera musical, Romero continuó con su pasión desbordante y nunca dejó que la tragedia definiera su vida. Aunque Humo iba a ser producido por Nino, él y Miguel Ciaurriz decidieron seguir adelante con su sueño musical después del siniestro. Y vaya si lo hicieron; lanzaron varios discos llenos de fuerza reivindicativa. Su triunfo llegó en 1993 cuando ganó el Festival de Benidorm, interpretando ‘Sabed amigos’, un tema escrito por nada menos que Pablo Motos.
No solo se limitó a crear melodías; Fernando dedicó casi dos décadas a presentar ‘Concierto Bandística’, un programa donde dio voz a las sociedades musicales valencianas. En cada emisión, daba espacio a músicos y directores locales, manteniendo viva una tradición muy querida por todos nosotros.
Fernando Romero se va dejando un vacío enorme. Su funeral será este sábado en València, donde muchos nos reuniremos para recordar no solo al gran artista que fue, sino también al amigo leal y compañero inquebrantable que supo transformar su dolor en arte y esperanza.