En el corazón de Madrid, la feria de Arte Contemporáneo ARCO 2025 se ha convertido en un espacio donde el arte no solo se exhibe, sino que también grita. Y vaya si lo hace. Este año, las obras más polémicas han levantado ampollas y han hecho reflexionar sobre realidades incómodas. Desde un lavavajillas cargado de rostros de políticos como Donald Trump y su asesor Elon Musk, hasta una contundente pieza que rinde homenaje a los 7.291 ancianos fallecidos en residencias durante la pandemia.
Un grito visual contra la indiferencia
La obra White washing, del artista Eugenio Merino, está disponible por 25.000 euros en la Galería ADN. Pero no es solo su precio lo que sorprende; son las preguntas que plantea sobre el poder y la responsabilidad social. A su lado, otra impactante colección muestra a activistas negros mirando directamente a la cámara con lemas provocadores como “Devastemos las avenidas en las que viven los ricos” o “No somos vuestros esclavos”. Estos mensajes golpean fuerte al espectador.
No podemos pasar por alto a Laia Abril, ganadora del Premio Nacional de Fotografía 2024, cuya investigación sobre sucesos de histeria colectiva revela historias olvidadas y dolorosas. Y Ramón Mateos no se queda atrás: su cortina de cadenillas con el número 7.291 es un recordatorio potente del sufrimiento vivido por tantas familias durante tiempos oscuros.
A medida que recorremos ARCO 2025, encontramos obras que nos obligan a mirar hacia adentro y cuestionar nuestra propia realidad. Un mono de trabajo azul cubierto con espejos evoca a aquellos trabajadores caídos en luchas laborales pasadas; una alegoría directa al sufrimiento humano a través del tiempo. Este evento artístico va más allá del simple ocio; es una llamada al cambio y una invitación a no olvidar.