En una velada que prometía ser inolvidable, el Louvre de París abrió sus puertas para celebrar su primera cena de gala, un evento diseñado no solo para deslumbrar, sino también para recaudar fondos que ayuden a mantener vivas sus iniciativas culturales. En medio del bullicio de la Sema de la Moda parisina, más de 300 personalidades del mundo del arte, la moda y el cine se reunieron en un ambiente cargado de elegancia y compromiso.
Un encuentro de estrellas
Nombres como Gigi Hadid, Keira Knightley y Tyr Banks, junto a diseñadores renombrados como Jean Paul Gaultier, hicieron brillar el patio Marly, ahora transformado en un espacio acristalado donde las esculturas clásicas francesas cobran vida. La cena, patrocinada por Visa, no solo buscaba alcanzar una meta económica —superando el millón de euros— sino también tejer redes entre quienes sienten pasión por el arte.
Aunque algunos han comparado esta gala con las famosas celebraciones del Met neoyorquino, aquí se respiró un aire diferente: mucho más íntimo y reservado. Con pocos fotógrafos autorizados y una información escasa sobre los detalles del evento, todos estaban allí por una razón clara: apoyar el patrimonio cultural.
Bajo la emblemática pirámide del museo se llevó a cabo una pequeña fiesta tras la cena; un momento perfecto para relajarse tras una jornada llena de glamour. No hay duda de que esta gala es solo el inicio de muchas acciones que buscan mantener viva la chispa cultural en uno de los museos más visitados del mundo.