Este lunes nos dejó una de las grandes, Roberta Flack, una artista cuya voz profunda y emotiva ha marcado a generaciones. La noticia del fallecimiento de esta leyenda del jazz, rodeada del cariño de su familia, nos ha dejado un sabor agridulce en el corazón. A sus 88 años y tras enfrentar con valentía la ELA desde 2022, Roberta nos dice adiós dejando un legado musical inigualable.
Un talento que rompió moldes
Nacida en Black Mountain en 1937, nada parecía casual en su vida. Su descubrimiento por Less McCann fue solo el comienzo de una carrera llena de éxitos. Con cinco premios Grammy y un American Music Award en su haber, Roberta siempre consideró que su mayor triunfo fue ‘Killing Me Softly With His Song’. Esa canción no solo la hizo eterna; resonó en el alma de quienes la escuchamos, convirtiéndola en un himno personal para muchos.
En cada nota y cada palabra de sus canciones había una sutileza que hacía vibrar los corazones. Flack no solo fue artista; también fue educadora orgullosa, alguien que rompió barreras y desafió normas. Su legado sigue vivo entre nosotros, recordándonos que hay emociones que pueden ser cantadas.