En el corazón de la Castilla medieval, donde las intrigas palaciegas y las luchas por el poder eran pan de cada día, Fernando Nadal nos presenta su última obra, ‘La daga del rey’. Esta novela no solo se centra en la figura del rey Juan II y su astuto valido Álvaro de Luna, sino que también desvela un periodo fascinante que muchos han olvidado. ¿Por qué olvidar historias tan vibrantes?
Un reflejo del pasado que resuena en el presente
Nadal nos lleva a reflexionar sobre cómo aquellos tiempos convulsos no son tan diferentes a lo que vivimos hoy. La corte castellana de finales de la Edad Media parece un espejo distorsionado pero familiar de lo que ocurre en algunos rincones del mundo actual. Y es que la historia tiene esa extraña forma de repetirse; basta con recordar cómo acabó Álvaro de Luna: su cabeza fue expuesta como advertencia en Valladolid tras haber sido el favorito del monarca.
El escritor explica que ambos personajes representan fuerzas opuestas pero complementarias, cada uno con sus traumas e inseguridades. En palabras de Nadal, “ambos se necesitan y se atraen porque han pasado por experiencias emocionales similares”. Este tipo de conexión es lo que hace que sus relatos sean tan humanos y universales.
A través de esta novela histórica, Nadal quiere iluminar esos siglos XIV y XV, periodos a menudo eclipsados por los grandes eventos relacionados con los Reyes Católicos. Sin embargo, como bien dice: “Esa época alberga historias magníficas”, desde luchas fratricidas hasta dramas personales profundamente conmovedores.
Cada página es un viaje lleno de conspiraciones y dilemas morales donde el poder juega un papel crucial. A medida que avanzamos por la trama, reflexionamos sobre cómo este puede ser tanto un motor para el cambio positivo como una trampa mortal para quienes lo buscan sin escrúpulos. “La ambición tiene un precio”, concluye Nadal, recordándonos que esta lección sigue vigente hoy.
A medida que más personajes complejos van surgiendo entre sus líneas, es evidente que estamos ante una saga prometedora. Con una segunda parte ya en camino centrada en Juan Pacheco –un personaje intrigante y egoísta– es probable que esta historia aún tenga mucho por contar.