La música clásica está viviendo un auténtico fenómeno, y no es casualidad que Asia esté en el centro de esta revolución. Artistas como Lang Lang, Hui He o Sumi Jo han demostrado que con dedicación, constancia y disciplina, los intérpretes asiáticos no solo están aquí para competir, sino para triunfar.
Un impulso imparable desde Oriente
A lo largo de los años, hemos visto cómo figuras como la violinista Liu Jing de la Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu o el pianista Xiaolu Zang, ganador del 69 Concurso Internacional de Música Maria Canals en 2024, han ido abriéndose paso en escenarios que antes parecían reservados a artistas occidentales. Este 2025, la soprano surcoreana Gloria Jieun Choi también ha hecho historia al llevarse el Primer Gran Premio de la 62ª edición del Concurso Viñas. ¿Qué está pasando aquí? Simplemente estamos asistiendo al auge de una nueva era musical.
A veces parece increíble pensar en cómo hace unas décadas había una clara disparidad entre candidatos europeos y asiáticos. Hoy en día, esa brecha se ha cerrado y somos testigos de un torrente de talento proveniente de China y Corea. Desde pequeños, estos artistas son educados bajo el lema ‘ser el primero, ser el mejor’, lo que les impulsa a perfeccionar su técnica en escuelas europeas o estadounidenses.
No se puede negar que los instrumentos como el violín y el piano están marcando tendencia gracias a estos virtuosos. La soprano Hui He fue pionera cuando ganó el Concurso Operalia hace más de veinte años; su éxito abrió las puertas a toda una generación que sigue su ejemplo. Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, subraya: «Los coreanos suelen tener una preparación técnica sólida; sorprende ver su dominio».
Pero esto no es solo cuestión de talento individual. Es un fenómeno cultural donde bailarines como Tan Yuanyuan han roto moldes en compañías icónicas como el Ballet de San Francisco. Esta disciplina arraigada desde la infancia crea un sentido del esfuerzo que es admirable. Elías García del Ballet de Cataluña resalta: «Aquí muchos jóvenes se preguntan si podrán vivir del baile; allí lo ven como una oportunidad».
A medida que Asia continúa invirtiendo en educación artística y teatros impresionantes, no podemos olvidar que cada vez hay más músicos orientales llenando orquestas alrededor del mundo. Josep Pons nos recuerda: «La pasión por la música es universal; no debemos pensar que este arte pertenece solo a Occidente».
Así pues, mientras nos maravillamos con estas nuevas estrellas emergentes, queda claro que este no es un fenómeno pasajero: estamos ante una transformación real en el panorama musical global.