Madrid se prepara para recibir a Fermín Muguruza, un ícono de la música que está celebrando 40 años de carrera con una gira mundial. Este sábado, el Movistar Arena será testigo de su energía inigualable. En una charla distendida, entre risas y recuerdos, surge la pregunta inevitable sobre el estado actual de nuestras democracias.
“Las democracias actuales son un gran engaño”, sentencia sin titubear. Acompañado por anécdotas del pasado, donde personajes como Gloria Fuertes desafiaban al canon literario, Fermín aborda lo que nos rodea con una mirada crítica pero apasionada. Con cada palabra, revela cómo los medios y las redes sociales han transformado nuestra manera de comunicar y entender el poder. “¿Cómo es posible que Elon Musk tenga tanto protagonismo en nuestras vidas?”, reflexiona, mientras sus ojos brillan con incredulidad.
Un mundo dividido y fragmentado
Muguruza continúa hablando sobre la división en nuestra sociedad; menciona a Evaristo Páramos y su observación sobre esa élite que aplasta a la mayoría. “Vivimos en un mundo controlado por unos pocos”, afirma. La lucha por unir fuerzas entre los distintos sectores de izquierda parece ser una tarea difícil pero necesaria para él. “Necesitamos actuar antes de que sea demasiado tarde”, advierte.
A medida que avanza la conversación, toca el tema del euskera y cómo su prohibición simboliza algo más grande: “Si no podemos hablar nuestra lengua, esta democracia debería irse al cubo de los desperdicios”. Sus palabras resuenan con fuerza; son un eco de luchas pasadas que aún no hemos superado.
Sus reflexiones van más allá del arte; también se adentra en temas espinosos como las injusticias del pasado reciente en España, donde muchos siguen sin rendir cuentas por sus acciones durante tiempos oscuros. Su voz se torna seria: “Es desgastante vivir con todo esto”, confiesa recordando pérdidas personales y momentos difíciles durante la pandemia.
A pesar de todo lo vivido, su espíritu sigue adelante; su próxima actuación no solo es un concierto más, es una celebración de resistencia: “No puedo dejar que me silencien”. Con cada entrada vendida y cada persona dispuesta a escucharle, siente cómo reafirma su compromiso con la música como forma de resistencia.