En el corazón de Barcelona, durante el vibrante festival BCNegra, se alzó la figura de Yasmina Khadra, un autor cuya pluma ha recorrido más de 60 idiomas gracias a obras memorables como Las golondrinas de Kabul y Las sirenas de Bagdad. Este excomandante del ejército argelino fue galardonado con el Premio Pepe Carvalho por su perspectiva audaz sobre cuestiones que nos tocan a todos: el terrorismo, la corrupción y las desigualdades sociales. En sus propias palabras, Khadra afirma que cada asesinato o investigación revela las entrañas de nuestra sociedad.
Un reconocimiento significativo en tiempos difíciles
Apenas unas horas antes de recibir este prestigioso premio en el Saló de Cent del Ayuntamiento, Khadra compartió sus pensamientos sobre su trayectoria. «Este premio me ha llegado a lo más hondo», confesó con una mezcla de humildad y emoción. «Me he sentido solo en los últimos años, apartado del mundo literario; cuando escuché la noticia, pensé que quizás no volvería a ser víctima de esas jugarretas típicas».
El autor expresó su frustración por cómo es percibido en Francia, donde asegura que «los escritores son creados por el Estado, no por el talento». Sin embargo, no olvida reconocer a sus lectores fieles: «Ellos nunca me han fallado», añadió con gratitud mientras miraba al público presente. Su conexión con España es palpable; incluso ha decidido comprar una casa en Sant Joan d’Alacant porque aquí siente que puede ser él mismo.
Khadra también reflexionó sobre cómo a veces la literatura puede sentirse como una batalla perdida: “He estado tentado a tirar la toalla muchas veces”. Pero fue su esposa quien le instó a seguir escribiendo, recordándole que lo importante son los lectores, no los jurados. «¡Si queréis tener éxito, adorad a vuestra esposa!», exclamó entre risas.
No obstante, este encuentro no estuvo exento de crítica hacia la situación actual del mundo literario y social. En un tono claro y directo advirtió: “No dejéis que los payasos nos metan miedo”, refiriéndose al clima cultural tan caótico y muchas veces grotesco que vivimos hoy. Un mensaje fuerte y necesario en estos tiempos revueltos.