En la Berlinale, el actor Timothée Chalamet se ha metido en la piel de uno de los íconos más grandes de la música: Bob Dylan. Aunque no podemos decir que se parezca físicamente al legendario cantautor, su interpretación del joven Dylan es nada menos que asombrosa. Este filme, que se presenta como el primer biopic autorizado sobre el músico más influyente del siglo XX, nos lleva a un viaje por su vasta obra musical desde Song For Woody hasta Like a Rolling Stone. A pesar de ello, hay quienes consideran que escuchar el álbum The Times They Are a-Changin sigue siendo una opción mucho más enriquecedora.
Dylan reducido a caricatura
A pesar del brillante trabajo de Chalamet, es imposible no sentir que la película queda corta. Su director, James Mangold, parece más interesado en rendir homenaje al artista que en explorar su complejidad. El título mismo, A Complete Unknown, refleja esta falta de profundidad; si bien hace alusión a una famosa línea de Dylan, también puede verse como una excusa para no adentrarse en los aspectos más oscuros y fascinantes del cantautor.
Mangold ha sido criticado anteriormente por perpetuar clichés dentro del género biográfico musical. En esta ocasión, parece haber optado por mostrar un Dylan casi inalcanzable pero muy simplificado. Desde su llegada a Nueva York con una guitarra bajo el brazo hasta las controversias generadas por su transición hacia la música eléctrica, todo queda presentado de forma superficial.
La película retrata a un Dylan que nunca aprende ni evoluciona realmente; simplemente aparece como un genio inmutable rodeado de admiradores boquiabiertos. Y aquí surge una pregunta crucial: ¿realmente queremos ver solo esa cara del artista? Para aquellos que buscan una visión más matizada y profunda de quien ha influenciado generaciones enteras con sus letras y melodías, quizás sería mejor optar por documentales o libros que profundicen en su legado.