Antònia Font se encuentra en la recta final de su gira, y este domingo París será el escenario que acogerá su música. La capital francesa ha sido un punto recurrente en sus letras, como ya se dejó entrever en 2022 con aquel «Oh la la, men vaig a París, madame, monsieur!». Aunque por diversas razones no habían podido visitar la ciudad hasta ahora, han decidido que es el momento perfecto para hacerlo. Pau Debon lo sabe bien; siempre ha sentido una conexión especial con París. Sin embargo, confiesa que le da un poco de miedo porque teme que no le guste después de haber escrito tanto sobre ella.
Reflexiones y emociones a flor de piel
No es la primera vez que Pau pisa esta ciudad del amor. “La visité hace años con mi pareja”, recuerda riendo. Y es que vivir en Palma, a pesar de su masificación, da esa sensación de querer explorar grandes ciudades europeas. ¿Y cómo llegarán? Con algo de angustia por los vuelos complicados, pero saldrán temprano para disfrutar al máximo.
Cualquiera podría pensar que canciones como «Portavions» ya tendrían competencia en su corazón musical. Pero Pau asegura: “Sigue siendo mi favorita y lo seguirá siendo”. Su letra pequeña tiene un significado enorme para él y cada vez que la canta siente que está creando magia con su público.
A medida que se acercan a este gran evento, también hay preocupaciones sobre el estado actual de las salas de conciertos. A Pau le duele ver cómo Palma va perdiendo espacios culturales como el Café a Tres Bandas. “Es grave”, dice con firmeza. En comparación con París, donde hay templos musicales por doquier, aquí nos quedamos cortos y eso afecta a toda nuestra cultura.
Pau muestra su entusiasmo por actuar en La Maroquinerie: “Es una sala pequeña pero programan mucho”. Aunque no pudieron elegirla ellos mismos, confía en que será un buen lugar para cerrar esta gira tan intensa.
Al preguntarle sobre qué lugares quieren visitar durante su estancia en París responde: “No tendremos mucho tiempo”, pero sí tienen ganas de disfrutar la noche parisina junto a sus técnicos, quienes han trabajado incansablemente tras bambalinas.
¿Cómo afrontan este último concierto? Con alegría pero también sabiendo que necesitan una pausa tras tres años seguidos. “Estamos cansados físicamente”, admite Pau mientras expresa su satisfacción por lo logrado hasta ahora. No hay duda: han disfrutado cada uno de sus shows y esperan seguir haciéndolo si encuentran ese equilibrio necesario después del descanso.
“Ahora toca dejar pasar este año y luego ya veremos qué hacemos”, concluye Debon con una mezcla de esperanza y nostalgia mientras se prepara para compartir su música una vez más.