Virginia Feito, una de esas autoras que no dejan a nadie indiferente, vuelve a dar un golpe sobre la mesa con su nueva novela Victorian Psycho. Después del revuelo que causó su debut con La señora March, donde se ganó comparaciones con grandes como Patricia Highsmith y hasta logró que Elizabeth Moss quisiera llevarla al cine, ahora regresa con una historia aún más inquietante. ¿Y qué es lo que nos trae? Una institutriz homicida llamada Winifred Notty, en un viaje por los horrores victorianos que nos dejará sin aliento.
Un regreso cargado de emociones
La autora madrileña ha compartido en una reciente entrevista cómo ha sido este camino. Con un tono cercano y sincero, reconoce que siempre siente la necesidad de enfrentarse a lo oscuro. «No sé si es supervivencia o fascinación», dice ella misma, mostrando esa dualidad entre el horror y el arte. Para Virginia, escribir es como lanzar un hechizo; las palabras pueden generar traumas e imágenes tan vívidas que nos persiguen para siempre.
No todo fue fácil para ella después del éxito anterior. Al principio, se sintió abrumada cuando su primer borrador de Victorian Psycho fue rechazado: «Pensé que era el fin de mi carrera», confiesa. Pero eso no detuvo su impulso creativo; transformó su vómito literario en algo más estructurado y coherente.
Sorprendentemente, aborda temas complejos como la violencia y el papel del psicópata en la literatura actual. Ella misma critica cómo esta figura ha sido romantizada y infantilizada en muchas narrativas contemporáneas. “Quería evitar eso”, asegura con firmeza.
A medida que desmenuza sus personajes y sus motivaciones, nos invita a cuestionar nuestras propias percepciones sobre el mal y cómo este se manifiesta en diversas formas. Su mirada penetrante sobre la época victoriana revela una sociedad marcada por la muerte y el dolor, pero también por una extraña nostalgia por tiempos pasados.
Mientras esperamos ansiosos las adaptaciones cinematográficas de sus obras, Virginia sigue siendo un soplo fresco en el mundo literario español, recordándonos siempre la importancia de mirar hacia las sombras para entender mejor nuestra propia luz.