En una noche mágica, Salva Reina, el querido actor malagueño, se alzó con el Goya a Mejor Actor de Reparto por su emotivo papel en ‘El 47’. La reacción de Salva fue pura emoción; su discurso, entrecortado por lágrimas y un temblor palpable, destiló amor y agradecimiento. Pero no solo eso, también tocó temas importantes como las dificultades que enfrentan las personas migrantes. Días después de la gala, sigue vibrando con la alegría de ese momento tan especial.
Un torbellino de emociones
¿Cómo se siente ahora? “Abrumado por tanto cariño”, dice con una sonrisa que no puede ocultar. ¡Y es que no es para menos! La felicidad lo envuelve mientras recuerda esos instantes donde incluso lloró dos horas al enterarse de su nominación. “Si sumo todas mis lágrimas desde la gala, podría decir que he estado llorando un día y medio”, añade riendo. La celebración fue todo un espectáculo: rodeado de amigos y familia, bailaron y rieron sin parar.
A medida que pasan los días, el reconocimiento va calando hondo en él. Sin embargo, Salva mantiene los pies en la tierra: “Esto sigue adelante”, asegura mientras se prepara para sus próximas actuaciones. Con esa humildad que lo caracteriza, confiesa cómo ha recibido tantos mensajes llenos de cariño que aún le despiertan sensaciones intensas del gran día.
Su madre, protagonista en su discurso agradecido, está encantada con el premio luciendo orgullosa cada vez que puede: “Ya tiene el Goya en casa”, cuenta entre risas. Y aunque muchos piensan que este tipo de eventos deben estar alejados de la política, Salva cree firmemente en el poder del cine para generar debate social.
Con proyectos emocionantes a la vista y siempre buscando nuevas oportunidades en su carrera actoral, Salva Reina nos recuerda lo importante que es no perder nunca la esencia ni dejarse llevar por la fama. En definitiva, esta historia nos muestra no solo a un ganador sino a un ser humano comprometido con su arte y su comunidad.