La cineasta aragonesa Paula Ortiz, nominada a los Goya por su filme ‘La virgen roja’, comparte su perspectiva sobre el proceso de la premiación y la naturaleza del cine. Aunque su película cuenta con nueve nominaciones, incluida la de dirección, Ortiz subraya que lo más importante ya se ha logrado con la creación de la película.
Una visión sobre la competencia en el cine
“Nuestra responsabilidad es hacer la mejor película posible, y esa película ya se hizo”, expresa Ortiz, quien ha estado involucrada en previas ceremonias de los Goya con sus trabajos anteriores, ‘De tu ventana a la mía’ y ‘La novia’. A pesar de la emoción que generan los premios, la cineasta se muestra escéptica ante la idea de competir: “Entiendo el juego y el ‘fair play’, pero creo que las películas no compiten ni pueden competir”.
Sobre los aspectos que han hecho que ‘La virgen roja’ destaque entre las nominaciones, Ortiz comenta que la película aborda un episodio oscuro de la historia reciente que ha generado conmoción en el público. La directora enfatiza que su meta fue construir una narrativa audiovisual que no solo fuera comprensible, sino que también generara un discurso ético e ideológico reflexivo sobre temas actuales.
Además, se siente orgullosa del equipo técnico que trabajó en la película, resaltando su compromiso y creatividad para aportar una nueva estética visual que renueva el lenguaje cinematográfico.
En un tono más personal, reflexiona sobre las expectativas que personajes históricos como Hildegart y su madre podrían tener sobre el glamour de la alfombra roja. “Creo que le diría que sea impecable con la palabra y que se comprometa con su inteligencia”, menciona Ortiz, reconociendo que a veces lo superficial puede distraer de lo realmente importante en el arte.
Respecto al cine aragonés, Ortiz destaca que el auge reciente no es producto de la casualidad. Para ella, el éxito actual es el resultado de años de esfuerzo y colaboración en un entorno que ha promovido el talento local. Junto a otros cineastas como Javi Macipe y Pilar Palomero, sostiene que el reconocimiento del cine de la comunidad refleja una resistencia y compromiso con la disciplina cinematográfica.
Mientras se acerca la gala de los Goya, Ortiz reconoce que, aunque los premios son a menudo distantes de la esencia del trabajo creativo, sirven como un momento crucial para la visibilidad del cine. “El cine es la fábrica de sueños”, concluye, reconociendo el papel central que juegan las historias y las películas en la creación de imaginarios colectivos.