La exposición Mirall del reconocido artista Jaume Plensa se despedirá de la Llotja de Palma el próximo 15 de febrero, tras haber atraído a más de 200,000 visitantes. Esta instalación, que cuenta con dos impresionantes esculturas metálicas de 7 metros de altura llamadas Invisible Laura e Invisible Rui Rui, ofrece una experiencia única de reflexión y silencio.
Reflexiones del artista sobre la instalación
Plensa inauguró la exposición el 19 de septiembre en una ceremonia que contó con la presencia de la presidenta del Govern balear, Marga Prohens. Desde el inicio, el artista tuvo una visión clara sobre el espacio de la Llotja, declarando que a pesar de su origen comercial, ha adquirido con el tiempo una profunda espiritualidad y fuerza.
La obra Mirall invita a los visitantes a entrar en una permanente conversación con su corazón. En palabras de Plensa, «un corazón dentro del espejo que crea imágenes y las devuelve llenas de silencio. Amar al otro, amar la sombra del que llega de lejos para fundirse en el espejo de nuestra vida». Esta instalación es un reflejo de la compleja interacción entre el individuo y la comunidad, donde el Yo se convierte en Nosotros.
La arquitectura gótica de la Llotja complementa la obra, creando un diálogo único entre el arte y el espacio. Esta es la tercera intervención artística que ha albergado este monumento, sumándose a las obras de Pedro Cabrita y Julian Opie.
Los amantes del arte y la cultura tienen una última oportunidad para experimentar esta instalación notable antes de su clausura. Se espera que muchos acudan a despedir a las esculturas que han dejado una huella indeleble en la vida cultural de Palma.